sábado, 3 de octubre de 2009

Instrumentos que acompañan a la gaita. IV. La zanfona.



Uno de los instrumentos musicales que más curiosidad suscita entre los aficionados a la música tradicional es la zanfona. Tanto su curioso mecanismo de funcionamiento como su impresionante sonido ha atraído la atención de numerosos intérpretes y luthiers, que poco a poco lo van rescatando del olvido en qeu el tiempo y la moda le sumieron.

No podemos considerar la zanfona como un instrumento popular en el sentido de otros como la gaita o el rabel. su complejidad tanto de construcción como de interpretación, lo han limitado siempre a determinados colectivos que hacían de él un uso profesional. no puede sustituir, por ejemplo, a la gaita o la dulzaina para acompañar danzas y es demasiado complejo para el uso personal de entretenimiento, sin embargo es muy adecuado para acompañar los romances y canciones de los músicos ambulantes, cuentacuentos o juglares. Su historia pasa por altibajos: desde épocoas de gran esplendor hasta casi su desaparición y su nueva recuperación.

La zanfona es un instrumento perteneciente a la familia de lo cordófonos frotados. Está formado por una caja de resonancia, en cuyo interior se introduce parcialmente una rueda de madera que se hace girar mediante una manivela unida a un eje que la atraviesa por su centro. La parte que sobresale de la tapa, frota una serie de cuerdas poniéndolas en vibración simultáneamente. Hay dos tipos de cuerdas, las que emiten una sola nota, generalmente más grave, que actúan como bordones, o sonido de acompañamiento, y otras, las cantantes, de las que se obtienen varias notas acortando su longitud mediante la presión de unas pequeñas piezas en forma de hacha, llamadas espadillas. Éstas se hayan insertadas sobre un vástago que se desliza al presionar uno de sus extremos a modo de tecla, el número de éstas varía, en las zanfonas acutales pueden llegar a veintitrés, colocadas en dos hileras, una para la escala natural y otra para las alteraciones, obteniendo así dos octavas completas. La caja de resonancia se construye en madera, normalmente blanda y fibrosa, al igual que otro cordófonos: abeto, arce, ciprés... En la actualidad se usan también maderas importadas de excelentes cualidades. La rueda, debido a que su perfil debe de estar muy pulido, ha de construirse de una madera dura y con poca veta, además de ser resistente a deformaciones, cosa prácticamente imposible, ya que los cambios de humedad y temperatura del ambiente provocan alteraciones esperimetrales, que al tocar, producen un sonido muy desagradable. En la acutalidad este defecto se mitiga empleando láminas de madera superpuestas y encoladas en capas, variando la dirección de la veta en cada lámina, o bien utilizando otros materiales como pvc o metacrilato. El perfil de la rueda se impregna con resina pulverizada (antiguamente se usaba también pez) de forma semejante a los arcos de los violines. Algunas zanfonas antiguas presentan una tira de piel recubriendo el borde, quizás para conseguir más suavidad y amortiguar las irregularidades.

Las cuerdas se fijan al instrumento mediante un cordal y un clavijero. Reposan sobre un puente y pasan rozando a la rueda, punto en el que se coloca un pequeño trozo de algodón o lana para aumentar la suavidad en la fricción. Las cantantes son de tripa, los bordones pueden ser de tripa o entorchadas. Es muy importante la presión de las cuerdas sobre la rueda, debe ser baja, para que ésta se deslice con suavidad, pero suficiente para que entren en vibración produciendo el sonido agradable y propio de este instrumento.

Las zanfonas encontradas en nuestra península, suelen tener dos o tres cuerds cantantes y dos bordones. Las primeras se pulsan simultáneamente mediante un número igual de espadillas colocadas en la misma tecla. la afinación más corriente, que no quiere decir que sea la única es sol, do sol (bajo) y los bordones sol (bajo) do (bajo).

Modelos procedentes de otros países, pueden presentar un número mayor de bordones, hasta seis, incluyento uno llamado trompeta, que se apoya sobre un puente colocado de tal forma que vibra contra la tapa produciendo un sonido característico.

Este instrumento lo podemos encontrar en la mayoría de los países europeos en distintos grados de implantación. En algunos han desaparecido, pero existen pruebas documentales de su existencia. Parece que se originó a partir de un instrumento empleado para acompañar a la música sacra en el interior de conventos y templos llamado organistrum y que podía alcanzar más de metro y medio de longitud, era tañido por dos personas, uno movía la rueda y otro manipulaba las varillas que actuaban sobre las cuerdas, tal y como puede verse en numerosas esculturas románicas: Colegiata de Toro, Catedral de SAntiago, Iglesia de Pineda de la Sierra y muchas más. No existen representaciones anteriores al siglo XII, pero algunos musicólogos, como Curt Sach, máxima autoridad en Organología o ciencia de los instrumentos musicales, opina que ya existía en el siglo X, basándose en una obra atribuida al abad Odón de Cluny, sobre la construcción de dicho instrumento. Sin embargo, otros autores ponen en duda tal afirmación, pues a dicho abad se le han atribuido textos de épocas posteriores.

Recientemente se han reconstruido diversos ejemplares de organistrum, cabe mencionar los realizados durante la reproducción de los instrumentos del pórtico de la gloria. Las cuerdas, al ser más largas, producen un sonido grave y profundo, muy adecuado para el acompañamiento de los coros.

Probablemente, por la introducción del órgano, pasó de los ambientes sacros a los civiles, teniendo que disminuir su tamaño para hacerse más manejable. Faustino Santalices, de quien más adelante hablaremos, en su librillo "La zanfona" nos habla del autor Exímeno quien en su obra "Del origen y reglas de la música", se refiere al monje italiano Guido D'Arezo, como el inventor de la zanfona a partir del organistrum reduciendo su tamaño y empleándola para introducir la actual escala cromática partiendo de sol y con dos octavas de extensión (como en la actualidad).

La zanfona, más manejable, es utilizada por músicos de corte, sola o en pequeños grupos con otros instrumentos hasta el siglo XV en que deja de ser empleada por conjuntos, al ser sustituida por otros instrumentos como fídulas, arpas, etc. En el siglo XVI, se representa en manos de ángeles, lo que indica que se le considera ya un instrumento arcaico, pero se mantiene en manos de juglares y cantantes ambulantes. Su sonido polifónico y no excesivamente intenso es ideal para acompañamiento de canciones y romances ya que puede ser tañida por la misma persona que canta. Muchos de estos juglares nómadas, en ocasiones, viajaban en compañía de otros cómicos y artistas que actúaban no sólo ante los señores del lugar, sino también para el pueblo llano en mercados y tabernas. Con el paso del tiempo, en el siglo XVII, ya sólo se le podía escuchar en estos ambientes populares. Cabe pensar que debido a la complejidad de mantenimiento del instrumento, su sonido no siempre era tan agradable como el que podemos escuchar hoy: la rueda se descnetra, las cuerdas de tripa, hechas a mano y a veces por el mismo intérprete, no son tan homogéneas... Debido a ello, era normal que se dejase tan sólo una cuerda cantante y uno o dos roncones, suficiente para un acompañamiento eficaz ante un público no muy exigente.

Quizás el colectivo más amplio de usuarios de zanfona fuesen los ciegos. Históricamente, en diversos reinos de España, han disfrutado de algunas prebendas o derechos como los de vender pliegos con canciones y romances que ellos mismos interpretaban por las diferentes localidades. En ocasiones, tomaban aprendices, también invidentes, mediante contrato legal como el establecimiento del labrador Juan Diego y el ciego Pedro de Coiro en Betanzos, por la que el segundo se comprometía a llevar con él y enseñar al hijo del primero a tocar la zanfona en el plazo de tres años, a cambio de seis ducados mensuales, siempre que el aprendiz estuviese provisto de zanfona que toque, ropa y criado durante el tiempo que durase el aprendizaje. A juzgar por la invesión, el oficio debía proporcionar ingresos considerables al menos para un minusválido del siglo XVI.

Fue en el siglo XVIII, cuando la zanfona resurge poderosamente, especialmente en la corte francesa de Luis XV, y por ser ésta la referencia de la moda en el resto de Europa. La aristocracia ociosa, buscando formas de entretenimiento vuelve su vista hacias las costumbres tradicionales, la música y los instrumentos populares. Se disfrazan de pastores y campesinos, imitan sus formas de vida en fiestas y obras de Teatro... vuelven a tocar la cornamusa y la zanfona. Los luthiers fabrican nuevos instrumentos, perfeccionándolos y cargándolos de ricas y exhuberantes decoraciones según el gusto de la época. Tal fue el auge que muchos luthiers utilizaron cajas de resonancia de antiguos laudes (ahora es éste instrumento el que cae en desuso) para hacer zanfonas. De ahí, las cajas cuvas de algunos modelos franceses, lo mismo ocurrió con vihuelas y guitarras. Se escriben conciertos, se imparten clases en las escuelas de música de alta sociedad...

Fue muy conocido el compositor, tratadista y maestro, Michel Corette, autor del método "La belle Villeuese" para zanfona. Compuso varios conciertos e impartió clases del instrumento. Aunque sus alumnos aprendían lentamente, tanto que hubo quién les denominó "Los Burros de Corette".

En el siglo XX, los violines y violas y otros instrumentos de gran calidad imponen su supremacía y la zanfona vuelve de nuevo a manos populares. En Francia, especialmente, se arraiga ampliamente su folclore. En otros países como España, retorna a los músicos ambulantes y algunas parcelas de la música popular.

En la primera mitad de este siglo, algunos periodistas y literatos se ocupan de la zanfona en sus escritos, como elvigués Jaime Solá. Pero es al constructor de instrumentos y musicólogo Faustino Santalices a quien debemos el nuevo resurgir de este instrumento. A partir de instrumentos antiguos reconstruye algunos modelos de zanfona volviéndola a hacer sonar (lo que supuso el Primer Premio Internacional de Instrumentos Antiguos en 1949). Su labor fue continuada hasta hoy por su hijo Faustino y el Taller Escuela de la Diputación de Lugo, al que donó sus plantillas, dirigido por Jesús Pérez y su hijo Luciano que aún continúa en dicha actividad. Hoy, existen excelentes constructores de zanfonas, además del ya citado Taller, Jesús Reolid o Sedó son claros ejemplos.

Diversos músicos y grupos emplearon y aún emplean este instrumento en sus grabaciones y actuaciones, Joaquín Díaz, Emilio Cao, Amando Prada, Milladoiro (a quienes he disfrutado en directo en Madrid, en un par de ocasiones, y por los cuales yo conozco este instrumento, llamado en Galicia, zanfoña), Rafa Martín, entre otros...

En la actualidad son numerosos los grupos que la utilizan, lo que está propiciando un gran auge. Se ha creado incluso la Sociedad Ibérica de la Zanfona, que organiza cursos de aprendizaje y perfeccionamiento y que se encarga de divulgar este instrumento, pero quizás sea su elevado precio, debido a la complejidad y laboriosidad de su construcción el único obstáculo para que muchos músicos aficionados se decanten por ella.



viernes, 25 de septiembre de 2009

La gaita en Asturias

La gaita asturiana es un instrumento de doble lengüeta con un depósito para almacenar el aire y cuya misión es la de ayudar al gaitero a mantener una melodía de forma continuada.

La palabra gaita procede del gótico "gaits" (aunque el término no está aún muy demostrado), término que también utilizan las lenguas del oriente europeo ("gaida" en Hungría, "gaida" en Creta, "gayda" en la antigua Yugoslavia), que significa cabra, ya que de la piel de este animal se realiza el fuelle. Por otro lado, otros autores dicen que proviene del nombre de un oboe de África, especie de dulzaina, llamada al-ghaita, ghaita o gheita.

La gaita asturiana, en sí, se conoce desde la Edad Media aunque se crea que su nacimiento se produjo mucho antes, a la vez que el resto de las atlánticas. La gaita es un instrumento popular que utilizaba la gente del campo, se introdujo en todos los ámbitos diarios: fiestas, misas, funerales... y que la nobleza la fue también aceptando.

Las primeras reseñas de la gaita asturiana se datan en el siglo XIII, pudiéndose ver un gaitero en un capitel de la iglesia de Santa María de Villaviciosa "La Oliva"; en una miniatura del Libro de la Regla Colorada (S. XIV) en que se ve a un conejo tocando la gaita o en la sillería gótica de la Catedral de Oviedo, en el que aparece un cerdo tocando el mismo instrumento.

La gaita asturiana tiene dos tubos sonoros, de los cuales, el mayor o roncón sólo da la nota tónica, y el menor es el puntero, del que sale la melodía.

A partir del siglo XVI hay gaiteros profesionales, constatado por los Libros de Fábrica de las parroquias de Asturias. Finalizado el siglo XIX, la gaita adquiere un gran auge. Surgen los gaiteros más famosos en la memoria de mucha gente. Aladino'l d'Amandi y el Gaiteru Libardon. Éste último participó en la Exposición Universal de París en 1889, representando a España en su pabellón, y más tarde grabó en Milán el primer disco de Gaita Asturiana conocido.

en el presente siglo, la gaita perdió paulatinamente su importancia y sólo se mantuvo gracias a la afición y a la vocación de unos cuantos gaiteros. Entre ellos podemos citar a José Remis Ovalle, que obtuvo el título del Gaitero Mayor de España (título que concedía el rey de España al mejor gaitero del país en su época) o a José Antonio García Suárez, el Gaiteru Veriña.

Contra lo creído por mucho tiempo, los gaiteros en Asturias no eran pocos a lo largo del siglo XX, sino que había pocos gaiteros de renombre, se contabiliza de uno a dos gaiteros por pueblo.

La gaita asturiana de hace un siglo tiene multitud de formas, en función del constructor, pero la gaita de la cual la gran mayoría de las actuales copían la estética y afinación, es la de Cogollu. La gaita asturiana tiene una variante en la zona occidental de Asturias, la cual es una mezcla entre la gaita gallega y la asturiana.

A comienzos de los años 80, un resurgir hizo recuperar y que la gaita asturiana llegase a su máximo esplendor, gracias a gaiteros como Xuacu Amieva y Pedro pangua. Se construyen gaitas con nuevas técnicas, entre ellas la utilización de Gor-Tex, sustituyendo el fuelle de cabritu, esto es utilizado por algunos de los constructores de hoy en día. Aparece en las bandas de gaitas, se introduce el solfeo en el aprendizaje, aparecen métodos de aprendizaje, grupos de Folk...








jueves, 10 de septiembre de 2009

perdón, perdón, perdón.

jo, y pensaréis que no le doy vidilla a mi blog. Bueno pues aquí va un adelanto, lo próximo que escriba será sobre la gaita asturiana (ya estoy recopilando información), mientras tanto estimados y estimadas lectores, os mando besitos, besitos, besitos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Gracias

Agradecido, es una canción de Rosendo Mercado, un músico nacido en Carabanchel, Madrid, mi barrio y como él, lo estoy yo hacia todas las personas que han entrado alguna vez en mi blog para hacer cualquier tipo de consulta. Gracias. Sé que tengo ya algún seguidor o seguidora asiduo/a al blog, thank you from Spain, y deciros también que a vuestra entera disposición están tanto los comentarios que podéis hacer a cada artículo del blog, me gustaría saber vuestra opinión, como la parte de seguidores y seguidoras del mismo, que también sería un placer para mí que aumentará. De todas formas, allá donde estéis, donde os encontréis leyendo este blog, desde aquí, os mando un saludo, y os doy las Gracias.

lunes, 27 de julio de 2009

Historia de la Gaita Gallega

En Galicia la gaita se empleaba, primero para festividades y celebraciones paganas y posteriormente, con la llegada de cristianismo, la iglesia asimiló los elementos musicales de la cultura autóctona y los introdujo en la liturgia, como acompañamiento en misas, procesiones e incluso entierros.

A partir del siglo XVI hay gaiteros profesionales. Finalizado el siglo XIX, la gaita adquiere un gran auge. Surgen los gaiteros más famosos.

La gaita gallega no ha sufrido fuertes transformaciones desde la Edad Media, se ha adaptado, si, en mayor o menor medida, pero no ha tenido fuertes transformaciones si la comparamos con la gaita de Escocia, que empezó a usarse en ese país en el siglo XV y que en el siglo XVIII tenía ya tres roncones, modelo que hoy predomina y que fue adoptado en otros países, como en Bretaña, desplazando a las gaitas de estos lugares. La gaita de Galicia sigue teniendo esa encantadora reminiscencia medieval, pero para los tiempos que corren, nosotros necesitamos un instrumento competitivo para cierto tipo de presentaciones y una puesta en escena que impacte en el público, tal como lo hacen las bandas organizadas, quitándole ese sabor campesino, que sólo sirve como una colorida estampa, pero nada más.

Otros elementos que son susceptibles de cambio son los denominados "trajes tradicionales" con los que tocan los gaiteros y que salvo excepciones, son grotescos y carecen de atractivo. Según los entendidos en el tema, el verdadero traje gallego se ha perdido, el que se usa no es muy anterior al siglo XVIII.

En realidad, el llamado "traje galaico" encaja mejor en el campo de la arqueología que en el estudio de la cultura popular, habida cuenta que se trata de algo que ha desaparecido de nuestra realidad para quedarse sólo en el recuerdo de algún anciano o en la evocación de un literato. Por otra parte, sólo hasta cierto punto le corresponde tal calificativo, ya que se trata de un traje empleado durante un tiempo determinado, más aún, bastante reciente. A esto le corresponde el nombre de "traje gallego", del que no queda más sobrevivencia que las abundantes, toscas y teatrales imitaciones que de él se hacen.

En el presente siglo la gaita perdió paulatinamente su importancia y sólo se mantuvo gracias a la afición y al vocación de unos cuantos gaiteros. Entre ellos podemos citar a José Remis Ovalle, que obtuvo el título del Gaitero Mayor de España (Titulo que concedía el Rey de España al mejor gaitero del país en su época) o a José Antonio García Suárez, el Gaitero Veriña.

Contra lo creído por mucho tiempo, los gaiteros en Galicia no eran pocos a lo largo del siglo XX, sino que había pocos gaiteros de renombre, se contabiliza de uno a dos gaiteros por pueblo.

A medida que pasa el tiempo, al igual que cualquier máquina o instrumento cotidiano mejoraron sus prestaciones, la gaita tambien lo hace, mejorando así los materiales de su construcción, como la nueva incorporación de los fuelles de gore-tex, evitando así las condensaciones producidas por el bao del aliento en los fuelles de goma y por consiguiente una mayor durabilidad de los elementos importantes como son las palletas y los pallones.

Contrariamente a lo que piensan muchos, la gaita no es un invento de Los Celtas, aunque sean estos los mejores ejecutantes y los que más la difundieron en el mundo. El origen de la gaita no ha podido ser establecido hasta el día de hoy por investigador alguno. Se ha sostenido que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de la era cristiana, lo cual coincidiría con la instalación en España de la tribus célticas de los sefes, lugones y vetones.

Otros señalan que la gaita de Galicia y Asturias fue introducida en el noroeste de la península Ibérica por los suevos, que reinaron en esta parte de España desde el siglo V al VII, así como el nombre procedería del alto alemán, lengua que hablaban los suevos; y en cuanto al origen más remoto de la gaita en España habría que atribuirlo a celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos que invadieron el suelo hispano conocían la gaita de la antigua Mesopotamia, antes de la era cristiana.

Como se puede deducir, no hay mucho en concreto sobre el origen de este instrumento, aunque es bueno que sigan no sólo las investigaciones sino también las discusiones.

Lo cierto es que parece evidente que Galicia fue en la baja Edad Media el centro gaiteril más importante de Europa, debido principalmente a la peregrinaciones a Santiago de Compostela. Estas peregrinaciones durante los siglos XII al XIV se encargaron de difundir la gaita por toda Europa. La llevaban los peregrinos de regreso a sus países, la usaban los monjes benedictinos en sus pequeñas iglesias rurales en lugar del órgano y la difundieron los propios gaiteros gallegos que salían al extranjero a probar fortuna.

Tradicionalmente la gaita en Galicia ha sido usada en tres diferentes tonalidades: Re, Do y Si bemol, pero en la actualidad se la fabrica en otras tonalidades como así también se la construye con barquín o fuelle, que se acciona con el brazo. A esta se la llama "gaita de soplo mecánico".

La "grillera" está en una tonalidad cercana al Re natural, su sonido es duro y chillón; fue quizás la más primitiva y generalizada en Galicia. La "redonda", es de mayor tamaño que la grillera, y suena en un tono más cercano al do.

La "tumbal", es la mayor de las tres, está en una tonalidad grave cercana al Si bemol. Tradicionalmente esta gaita tiene dos roncones y su sonido es solemne.

Es habitual ver gaitas con un solo roncón, pero la gaita gallega tiene tres; parece ser que no todos los gaiteros querían usarlos porque les resultaba engorroso lograr la afinación, y por lo tanto, sencillamente los eliminaban en una actitud más cómoda que práctica, con lo cual el instrumento no solo perdía dos voces más, sino presencia. Algunas personas han señalado que el o los roncones tenores es o son un aditamento moderno, pero en las ilustraciones de Las Cantigas de Alfonso X El Sabio, concretamente la miniatura que encabeza la cantiga 350, se puede ver a un ejecutante con una gaita de dos roncones.





La Gaita en Galicia

La gaita de Galicia, usada también en el norte de Portugal, (Tras Os Montes), es físicamente muy parecida a la de Asturias y a la de Sanabria (Zamora). Consta de un puntero, que puede ser para tocar en "abierto", (parecido a la digitación de una flauta de pico), o para tocar en "cerrado", (como en la gaita de Asturias); un fuelle donde se almacena el aire que hace que suene el instrumento; un roncón, el tubo que se apoya sobre el hombro del gaitero, que suena en la misma nota que el sonido del puntero en la posición de Re (con el agujero del meñique mano derecha abierto), pero dos octavas más abajo; un ronquete, el tubo que se apoya sobre el antebrazo derecho del gaitero, que suena en la misma nota del roncón, pero una octava más arriba que éste y una más abajo que la posición Re del puntero, y un ronquillo, que sale del fuelle paralelo al ronquete, que suena con igual nota que la posición Re del puntero, una octava más arriba que el ronquete y dos más arriba que el roncón.

El roncón se compone de tres piezas: La tercia, o parte final por donde sale el sonido que remata en la copa, la segunda y la prima. El ronquete está compuesto de dos piezas respectivamente, copa y prima. El ronquillo es de una sola pieza.


Gaita de Galicia (Tradicional)

El roncón, el ronquete y el ronquillo, se sintonizan a la nota del puntero mediante el deslizamiento telescópico de sus partes componentes, de tal manera que el tubo resultante es o más largo o más corto, adecuándose así la longitud de onda de la nota emitida. A la hora de realizar esta sintonización (afinación de los acompañamientos), se percibe que esta está realizada al percibir auditívamente la puesta en fase de dos sonidos comparados (p.e. el sonido del roncón con el del puntero, o el del roncón con el del ronquete).

MATERIALES PARA SU CONSTRUCCIÓN

Las gaitas de Galicia se construyen en muy diversas maderas, Boj Gallego (Buxux, muy escaso), Boj de Brasil, Granadillo, Cocobolo, Palo Violeta, Palo Santo, Palo Rosa, Bubinga, y Cerezo. Actualmente se están construyendo gaitas en un nuevo material sintético llamado Polipenco, un polímero de color y textura parecido al PVC negro, pero mucho más estable térmicamente, y en fibra de carbono, debido a la carestía y coste de las maderas, que en su mayoría son importadas.

La herramienta primordial para la construcción de gaitas es el torno, que gracias los avances actuales constituye una gran ayuda en conseguir la precisión y control necesarios para obtener piezas con un alto grado de perfección. Hace ya tiempo que los artesanos dejaron los tornos de pedal y de ballesta atrás, para trabajar con tornos eléctricos, lo cual les ha permitido mejorar la producción y abaratar costes.

Los fuelles se hacen de piel de becerro cosido, enterizos de piel de cabrito, de latex (estos no son muy recomendables, pues pueden pudrirse los asientos), y actualmente se está usando un nuevo material llamado Gore-tex, que es un tejido sintético, parecido al nylon, con dos capas que funcionan como una membrana osmótica, permitiendo la salida de humedad desde el interior del fuelle al exterior, e impidiendo que se escape el aire. También he oido hablar de fuelles construidos con algún tejido basado en los vinilos, pero todavía no he visto ninguno.

Los vestidos, harapos y borlas, los hacen mujeres, que con destreza de modistas de alta costura, escogen, preparan, cortan, cosen, bordan y rematan todos los detalles que engalanan, adornan y hacen más bella y atractiva cualquier gaita de Galicia.


1: Labios. 2: Palas. 3: Yugo o fiador. 4: Hilado. 5: Tudel.
Vista de la pita del puntero gallego.

Y el dispositivo esencial: la lengüeta del roncón y la pita del puntero. Estos dos dispositivos se construyen con tubo de caña (cañavera). En la lengüeta del roncón, se aprovecha un tubo de la caña, de unos 8 mm de diámetro, cerrado por uno de los extremos en un nudo de crecimiento propio de la caña y en el opuesto abierto, por el cual sale el aire al exterior a través del tubo del roncón. En una cara lateral del tubo de caña, se practica un corte para formar una lámina de unos 5 mm de ancho y unos 60 mm de longitud, la cual se levanta ligeramente para formar la lengüeta de vibración. La pita del puntero se construye cortando una lámina de la pared de la caña, de unos 50 mm de longitud y 6 mm de ancho, se aplana desbastandola con una cuchilla plana y una vez obtenida la lámina con el grosor adecuado de aproximadamente 1mm, se moja en agua para ablandarla y se le hace una muesca perpendicular a su eje mayor por el centro de la pieza, y se dobla sobre un tubo metálico de latón llamado tudel, al cual se ata con hilo fuertemente, después se pone sobre la parte superior del tudel, por encima de las láminas de caña, el yugo o fiador, cuya función consiste en regular la curvatura de los futuros labios o bordes de la bilengüeta. Por último, se preparan y afinan los labios de la pita, lijándolos y recortándolos hasta que de el tono adecuado al puntero al que vaya destinada. En el ronquete se coloca una lengüeta, similar a la del roncón, pero de menor tamaño y diámetro. En el ronquillo se coloca una bilengüeta como la del puntero.

AFINACIÓN

Cuando sale el Re de la segunda octava alto, la única forma de aproximarlo es raspando la palleta atrás, junto al yugo, esto no quiere decir que no sean unas palletas con potencia y buenos resultados. Con la gaita utilizamos normalmente la posición Re (cerrado) por delante, aunque se utilizan las otras dos, ya que se pueden utilizar las tres posibilidades que hay de ejecutarlo. La posición abierta se debe utilizar especialmente en notas de paso. Ultimamente se identificaba con una técnica pobre, ya que es el recurso mas fácil, sin embargo es un posición muy interesante, ya que las posiciones en modo "cerrado" limitan bastante las posibilidades para la correcta entonación, ya que por el mismo agujero se han de dar tres notas distintas (Re, Do y Do#).


1: Espiga o mecha. 2: Nuez. 3: Cuello. 4: Oidos. 5: Campana o pabellón.
Vista y descripción de las partes del puntero de la gaita gallega.

La gaita en España. Introducción

Como véis he dejado aparte el tema de la Gaita en España. Lo he hecho por dos motivos. La primera es que soy de este país, y, por este motivo quería dedicar un amplio monográfico a este instrumento tan importante en nuestra cultura, que es mi segunda intención.

Dicho esto, os tengo que aclarar la estructura que va a seguir el siguiente monográfico sobre la gaita en España y esto va a ser muy sencillo de explicar. Como hago en mi programa de radio "El Tren Expresso" 87.6 FM, en parte de Madrid, pero lo podéis seguir a través de Onda Latina, en www.ondalatina.es, todos los domingos en directo de 17.00 a 18.00 horas y los lunes de 10.00 a 11.00 de la mañana (horario español), la estructura del siguiente monográfico pretende ser igual que la estructura del programa, es decir, empezaré por la parte norte, e iré recorriendo los distintos lugares de oeste a este y de norte a sur. Así pues, hace tres años, empecé por Galicia, y eso es lo que me dispongo a desarrollar en el siguiente artículo. Sin más, os presento, La Gaita en Galicia. Aprovecho para mandar un saludo a todos y a todas que seguís este blog desde cualquier parte del mundo. Gracias una vez más